En 1990 un estudio de largo alcance conocido como “Las cargas globales de la enfermedad” y que involucró instituciones como el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS), quiso determinar las causas por las que las personas más enfermaban. En dicha ocasión la depresión ocupaba el puesto 20, muy por debajo de una serie de patologías (cardiopatías, cáncer, problemas respiratorios...) que lideraban el ranking como responsables del deterioro de la salud pública. Para el año 2000 una replicar similar del estudio mostró que en dicho año la depresión se había movido de lugar en la lista de las principales causas de enfermedad, ahora colocada en el décimo lugar. Lo más alarmante es que en la última versión del estudio del año 2020 la depresión aparecía como la segunda enfermedad con mayores casos de incidencia en la población general. El pronóstico reciente estima que si las cosas no cambian, para el año 2030 la depresión se convertirá en la primera causa de trastorno y enfermedad a nivel global. Todo lo anterior nos habla de la relevancia que tiene conocer aspectos generales sobre la depresión. Eso es lo que intentaremos presentar a continuación.
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1 1. La depresión es el trastorno
mental que más afecta a la población mundial.
2. 2 . Se calcula que aproximadamente un
20% o 25% de la población mundial padece, padeció o padecerá de depresión en algún momento. De todas maneras, se calcula que actualmente, en cifras absolutas, podemos hablar
más o menos de unos 300 millones de personas con este trastorno.
3. 3. El por qué la depresión se ha vuelta una condición tan frecuente en nuestra sociedad no está del todo claro. Lo que sí ha quedado evidenciado es que el estrés actúa como el principal detonante de la misma
4. 4. Los trastornos del estado del ánimo no respetan edad, clase social, nivel académico, raza, ni género. A pesar de ello, todas las investigaciones dan cuenta de que la depresión suele afectar más a las mujeres que a los hombres.
5. 5. El 30% de las personas con
depresión no saben que están deprimidas y tienden a confundirla con desgano,
cansancio, falta de motivación o dificultad con el sueño. Muchos de estos síntomas, sin embargo, son la antesala de un cuadro depresivo leve o moderado.
6. 6. El 50% más o menos de las
personas deprimidas no asisten a consulta y el 50% de los que están bajo
tratamiento o tienen un diagnostico errado o no cumplen con el protocolo de tratamiento.
7. 7. Un 50% de las depresiones remiten sin la persona estar bajo tratamiento o psicoterapia.
8. 8. La depresión puede ser un factor
de riesgo de muchas enfermedades somáticas, tales como insuficiencia cardiaca,
cáncer, diabetes, desregulación de las tiroides, problemas gastrointestinales. A su vez, la depresión puede
empeorar algunas de estas condiciones en caso de ya estarla padeciendo.
9. 9. Uno de los peligros potenciales
de padecer un cuadro depresivo es el suicidio, ya que aproximadamente entre un
15% y 20% de las personas deprimidas que no están bajo tratamiento se suicidan.
1 10. Algo más de 800,000 personas se quitan la vida anualmente debido a la depresión. El riesgo para el suicidio es 21 veces superior para personas depresivas en comparación con personas normales. El 90% de las personas que se suicidan están padeciendo algún trastorno mental.
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· La depresión
produce una reducción del volumen del cerebro, condición esta que contribuye con alteraciones de carácter emocional y cognitiva.
· *La corteza pre-frontal, área de nuestras funciones ejecutivas de alto nivel, como el procesamiento de pensamiento complejo y abstracto, la toma de decisiones, la concentración o la voluntad, se encuentran comprometidas en los cuadros depresivos.
· *El
hipocampo, zona del cerebro que intervienen en la memoria y el aprendizaje está seriamente mermado en la depresión. Por otro lado, se debilita la capacidad de atención con lo
cual resulta menos probable un desempeño optimo en cuestiones de estudio o que
requieran retención.
· *La amígdala
cerebral, estructura vinculado con las emociones, se desconecta, dando surgimiento a sentimientos negativos, tales
como: ira, enojo o la irritabilidad.
· *El tálamo, que está relacionado con el sueño, se altera y con ello la capacidad del individuo de tener un descanso reparador y continuo durante la noche. Habitualmente esto es lo que explica el insomnio en la persona deprimida.
*La depresión
afecta la neurogénesis cerebral, deteniendo el nacimiento de nuevas neuronas.
· *El BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), el cual es una importante proteína protectora del cerebro, se ve reducido durante la depresión, haciendo que surjan estados de ansiedad, trastornos obsesivos compulsivos, trastornos alimentarios. Esto además incrementa el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la demencia.
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La depresión es un trastorno cuya etimología es variada, o sea, responde a factores distintos que se conjugan para dar con el cuadro en cuestión. En ese sentido pueden intervenir variables ambientales, psicológicas, genéticas, biológicas, de estilo de vida y estrés. Veamos cada una de ellas por separado:
a) Biológicas: esto incluye factores
genéticos, ya que es más frecuente encontrar casos dedepresión si existen
antecedentes familiares. Por ejemplo, en la llamada depresión bipolar (que
veremos más adelante) se habla de que los genes pueden influir hasta en un 70%
en este tipo de depresión. También existen condiciones neuroquímicas,
neuroendocrinas y hasta inmunológicas. Actualmente se sospecha que la
inflamación crónica de bajo grado en el cerebro puede condicionar cuadros
depresivos.
b) Eventos vitales: todo lo que
represente cambios, dificultades conyugales, problemas de salud importantes,
perdidas de relaciones, desempleo, son factores que pueden desencadenar una
depresión, sobre todo, si existe cierta vulnerabilidad genética.
c) Experiencias infantiles adversas: esto incluye abusos, violaciones, traumas vividos durante la niñez o la infancia. La separación parental, los divorcios o la muerte de uno de los progenitores también se tienen como elementos precipitadas de la depresión.
d) Problemas de salud y enfermedad:
las condiciones patológicas de salud física como cáncer, desequilibrios
metabólicos (como el hipotiroidismo), anemia por falta de hierro, deficiencia de
vitamina b12, trastorno de ansiedad crónico.
e) Hábitos no saludables: el consumo
y abuso de sustancias y alcohol
f) Rasgos de la personalidad: el neuroticismo, la rumiación, la emocionalidad negativa, la labilidad
emocional, socaban la salud psicológica y pueden conducir a estados depresivos.
g) Consumo de medicamentos: existen algunos fármacos que contribuyen a desencadenar condiciones muy parecidas a la depresión. Entre ellos tenemos: antihipertensivos, antiácidos, medicamentos para bajar el colesterol, entre otros.
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Lo que hoy se conoce como depresión era una
condición que ya desde el pasado remoto había sido descrita por distintos
pueblos y civilizaciones. Por ejemplo,
Hipócrates, en Grecia, se había referido a ella como “melancolía”, término que,
no obstante, siguió en uso hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando
adquiere su nueva denominación.
Actualmente el concepto depresión forma parte de una categoría conocida como trastornos del estado del ánimo. Los trastornos del estado del ánimo se definen básicamente como "perturbaciones afectivas persistentes capaces de provocar desajustes en diferentes esferas de la vida personal, laboral, académica y social".
Tenemos, entonces, las dos grandes
divisiones de categorías: 1) la depresión unipolar y 2) la depresión bipolar. La primera –unipolar- es aquella en el que solo se presenta el
cuadro de abatimiento o tristeza profunda.
Se estima que esta afecta a un 20% de la población. Es mucho más
frecuente en mujeres que en hombres, en un ratio de 3/1. Se caracteriza por los siguiente síntomas: tristeza o desgano,
falta de energía, cansancio, problemas de memoria y concentración, sentimientos
de culpa, sensación de pérdida, anhedonia (imposibilidad de sentir placer),
insomnio, falta de apetito, pensamientos de autoeliminación o ideas suicidas.
En la depresión unipolar se presentan
varias modalidades que se distinguen por su cronicidad, intensidad y nivel
de discapacidad que producen. En ese sentido se puede mencionar el trastorno
adaptativo depresivo que puede presentarse tras eventos estresantes. Tiene un tiempo de duración relativamente corto de algunas semanas; en ocasiones se mantiene por varios meses, pero en general tiende a mermar al desaparecer la circunstancia estresante que la provocó. Otra
modalidad de depresión es la distimia, caracterizada por una duración mayor de dos años o
más. El sujeto se encuentra disminuido en su humor, pero aun así puede ser
funcional en su trabajo y en su vida general. Se encuentra abatido, a pesar de
que logra ser productivo. Una última
modalidad que podemos mencionar es el trastorno depresivo mayor. Generalmente
es la clásica depresión incapacitante que se presenta con una tristeza
exacerbada, dificultad en casi todas las esferas de la vida de la persona,
requiriendo medicación antidepresiva para combatirla.
La segunda categoría, la depresión bipolar -llamada en el pasado
psicosis maniaco-depresiva- presenta tanto un polo depresivo que tiende a
alternarse con otro de manía o
hipomanía. Afecta a un 3% de la
población en proporción igual tanto a mujeres como a hombres. Se caracteriza, en su fase maniaca, que puede durar varios días o varias semanas, por un estado de ánimo elevado, expansivo y eufórico, con
mucha energía. Sentimientos de grandiosidad, autoestima muy elevada,
poca necesidad de dormir, exceso en el habla, agitación psicomotora,
impulsividad, compras compulsivas, incremento del apetito
sexual y en ocasiones delirios y alucinaciones (y puede llegar a confundirse con
esquizofrenia).
La depresión bipolar constituye un conjunto de trastornos que comparten características similares, pero que debido a la diferencia en cuanto a su gravedad y manifestación requieren que se los clasifique tomando en consideración sus particularidades. Desde hace muchas décadas se conocían los cuadros de trastorno bipolar tipo I y trastorno bipolar tipo II. Básicamente la diferencia entre ellos radica en que el primero se presenta alternado un cuadro depresivo mayor y otro con episodio maniaco. El segundo -el tipo II-, mantiene el cuadro depresivo mayor, pero al pasar al polo opuesto lo hace en episodios de hipomanía (aquí la manía es más moderada). La investigación actual, sin embargo, habla de una condición que aglutina varias modalidades de depresión bipolar bajo el epígrafe de “Espectro Bipolar”. Esto es, diversas manifestaciones del trastorno que no llegan a manifestarse plenamente como un trastorno bipolar clásico, pero en los que se advierten algunos rasgos, ya sea de la fase depresiva o de hipomanía. Así entonces se habla de: ciclotímicos, hipertimicos, etc.
De acuerdo con algunos investigadores la norma en el trastorno bipolar es que debute con la depresión, 50% de los casos en bipolar tipo I y 80% de los casos en bipolar tipo II. De todas maneras, parece que esto puede deberse a que las personas en la fase maniaca rara vez acuden al médico, sobre todo en la bipolaridad tipo II.
Una manera muy aceptada hoy día para distinguir y diferenciar una depresión unipolar de una bipolar es comparar algunos parámetros particulares de cada una. Veamos algunos de ellos:
1. a) La depresión bipolar alterna la
manía con la depresión. En la depresión unipolar el sujeto solo experimenta la
fase depresiva.
2. b) Las depresiones bipolar suelen
ser más recurrentes que las unipolar.
3. c) La depresión bipolar tiene un
inicio más abrupto. En cambio, la depresión unipolar se va instalando
paulatinamente y pueden pasar varios años antes de que aparezcan.
4. d) La depresión bipolar suele durar
menos que la unipolar. Entre otras razones debido a la condición de cambio que
se produce hacia el polo de manía o hipomanía.
5. e) El paciente bipolar tiende a
tener complicaciones con drogas y alcohol. En el unipolar esto acontece en muy
raras ocasiones.
6. f) En los pacientes bipolares la
ideación suicida es más común y persistente que en los unipolares.
7. g) Mientras que en las depresión unipolar disminuye el apetito, en los pacientes bipolares este aumenta
considerablemente.
8. h) El paciente bipolar sufre más
habitualmente de hipersomnia (necesidad de dormir mucho), mientras que el
paciente unipolar padece de mayoritariamente de insomnio.
9. i) La depresión bipolar se instala
habitualmente desde muy temprano: niñez, adolescencia o antes de los 30 años. La
depresión unipolar se va larvando con el paso de los años.
1 j) La
depresión postparto debe hacernos sospechar de un cuadro de bipolaridad. Es mucho menos probable que un parto desencadene una depresión unipolar.
11. k) Las personas con trastorno
bipolar suelen enojarse bastante y de manera violenta. Esto último no se da con
la misma frecuencia en pacientes con depresión unipolar.
Tratamiento de los trastornos del estado del ánimo
A mediados del siglo pasado aparecen los
primeros medicamentos orientados a la mejora de los cuadros depresivos, que
comenzaron a usarse de manera masivas en los centros de internamiento mentales
teniendo un impacto significativo y un éxito sin precedente en la historia de
la psiquiatría. No pasó demasiado
tiempo, empero, para que igual comenzaran a conocerse los efectos adversos que
muchos o casi la totalidad de ellos ocasionaban en los pacientes. A pesar de
ello, fuera de ser retirados del mercado se pasó al intento de perfeccionar su
composición química buscando que tuvieran menores efectos secundarios. Al
momento, o sea, en la actualidad, los antidepresivos se tienen como una
medicación segura. Su efectividad en cambio es cuestionada, y con razón, ya que
se sabe que no todos se benefician con su uso.
La prescripción de antidepresivo
habitualmente se sustenta en la teoría de que la depresión la produce una
disminución de neurotransmisores tipo serotonina o dopamina. Si bien, existe
cierta evidencia de que esto puede ser verdad en parte, lo que se conoce hoy es
que todo parece indicar que el asunto es mucho más complejo. Esto ha permitido
el surgimiento de otros enfoques causales sobre la depresión y sobre esta nueva
línea de razonamiento se intentan crear procedimientos que puedan paliar con más
éxito y con menos efectos negativos los distintos tipos de depresiones.
La psicoterapia es el recurso
complementario de la medicación, a pesar de que esta puede resultar
conveniente en ausencia de los fármacos, específicamente en cuadros de
depresión leve y moderada. Como la psicoterapia también se vale de la psicoeducación, la misma aporta valiosas informaciones tanto
para el paciente como para los familiares próximos sobre lo que esperar en
cuadros depresivos particulares y como reconocer la aparición de los síntomas
premórbidos del trastorno. En la
actualidad se sugiere la psicoterapia cognitiva/conductual como uno de los
abordajes psicoterapéuticos más validados científicamente, capaz de mejorar de forma significativa algunos cuadros de depresión al margen del uso de drogas farmacéuticas.
Existen protocolos de estilo de vida que igual pueden contribuir de forma extraordinaria, tanto para prevenir o tratar un cuadro depresivo ya instalado, con proyección de mejoras muy altas si se observan ciertos rituales, conductas y acciones. Por ejemplo, la deficiencia de vitamina D se ha asociado a los estados de ánimo irregulares. Por lo tanto, la suplementación con vitamina D3 en rango de 5,000 a 10,000 unidades diarias podría en muchos casos ser conveniente. Paralelo a esto, exponerse al sol de las primeras horas de la mañana durante 15, 20 o 30 minutos, dependiendo la época del año, puede igual resultar sumamente beneficioso. El contacto del sol en la piel permite la conversión del colesterol en vitamina D, lo cual ya hemos dicho resulta de ayuda. Pero es que además la luz solar al penetrar por la retina del ojo activa la producción de neurotransmisores como la serotonina que favorece el estado de ánimo. Por último, el sol también incrementa la producción de testosterona, hormona androgena que sirve para modular nuestro humor.
Actualmente ha salido mucha literatura científica que da cuenta de cómo la nutrición puede impactar de diversas maneras en nuestra salud mental. Por ejemplo, los alimentos ultraprocesados parecen actuar como generadores de neuroinflamacion en el cerebro predisponiendo a las personas a estados psicológicos y emocionales menos saludables. La carencia de nutrientes esenciales como los ácidos grasos omega 3 se correlacionan con una condición cognitiva más limitada o por lo menos que no está funcionando en su mejor capacidad. Las deficiencias de vitaminas del complejo B, sobre todo la B12, la anemia por falta de hierro, así como el déficit de algunos aminoácidos esenciales tipo triptófano, tirosina, GABA, por ejemplo, está correlacionado con más casos de alteración del humor e inestabilidad del sistema nervioso central. Las dietas ricas en fibras, vitaminas, minerales, grasas y suficiente proteína animal y vegetal, se tienen como factor de protección para la salud mental.
Como puede verse, enfrentar los trastornos del estado de ánimo es posible, atendiendo a varias estrategias, desde la farmacológica, psicoterapéutica, como la mejora en el estilo de vida (nutrición, descanso, ejercicio, etc.). Si bien, siempre existirán casos difíciles de tratar y de corregir, una inmensa mayoría de estos pueden obtener resultados favores al aplicar estrategias sencillas y practicas que están al alcance de muchos.







